Debo volver al ruedo
Ni protegido ni redimido por santidad, sabiduría o asepsia alguna: soy hijo de mi época, testimonio viviente y malagradecido de la seudointelectualidad pequeño burguesa de clase media. Muerdo la mano que me alimenta, pero se que estos mordiscos, blandos y complacientes, no buscan emanciparse sino coquetear con el poder, bufonear y ganarse el derecho a ser el loco de la corte, aquel que por ser gracioso y mono puede decir la verdad. De ahí mi insistencia en modular la prosa y degollar títeres con sevicia.

David de los Reyes. Bogotá, Colombia. Diseñador Industrial en acto rabioso de apostasía del apellido. Se embadurnó de mercadeo, se negó a aprender modelado 3d, le asquean los tornillos, y considera que la ergonomía es el refugio de los mediocres, (a pesar de sus méritos como disciplina no proyectual). Estudia una maestría en gestión del desarrollo como coartada para indagar que diablos hace el diseño en un país que elije su historia soñando y la lleva a la práctica a tiros. Se interesa por la innovación desfetichizadamente, la estética descosmetizadamente, el desarrollo sin tener que pensar en subdesarrollo, la investigación cualitativa del comportamiento de las personas mediado por la cultura material, los procesos de creación y los cortocircuitos. Picapleitos intelectual, cobarde en los supermercados, las colas y la danza, kamikaze con sus pares. Maleduca a quien se deje, y malcría una generación que no tiene remedio, por fortuna.